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Estabilidad en la deuda francesa y subidas de la Bolsa tras la victoria de la izquierda en las elecciones

La sorprendente victoria electoral del Nuevo Frente Popular en las elecciones legislativas de Francia ha pillado con el pie cambiado tanto a expertos políticos como a inversores, pero los mercados han contenido sus reacciones esta mañana de lunes, dado lo incierto del panorama político que se abre ahora. La prima de riesgo del país, es decir, el diferencial entre lo que paga Francia por su deuda y lo que paga Alemania (referencia europea) se mantiene en 67 puntos, mientras la Bolsa, tras empezar la sesión con dudas, marca ganancias del 0,6%. Los analistas apuntan que el resultado es más positivo de lo anticipado, pero mirarán con lupa la composición de Gobierno ante el riesgo de deslices fiscales.

La principal preocupación de los mercados tras la convocatoria electoral era una victoria por mayoría absoluta de Reagrupamiento Nacional, el partido de extrema derecha de Marine Le Pen. Una posibilidad que ya parecía lejana antes de abrir los colegios electorales, gracias a los acuerdos entre las fuerzas centristas e izquierdistas que aliviaron los mercados durante la semana. Las fuerzas de izquierdas, y en particular el líder de La Francia Insumisa Jean-Luc Melenchon, tampoco son del agrado de los mercados, en la medida en que sus propuestas de gasto amenazan con descuadrar las cuentas públicas de un país que está ya en protocolo de déficit excesivo por parte de la UE. Pero los inversores han dejado claras sus preferencias

Si bien en los primeros compases de la sesión el índice Cac cedía el 0,3%, hora y media tras la apertura sube el 0,6%. El día después de las elecciones europeas, ganadas por la extrema derecha y tras las que Emmanuel Macron convocó las legislativas, el índice Cac llegó a bajar el 2,2%. En el mercado de deuda el bono francés a 10 años apenas se mueve esta mañana, y paga una rentabilidad del 3,2%, la misma que el viernes. Tampoco se registran movimientos en las divisas, con el euro bajando apenas un 0,06% contra el dólar.

Ahora Emmanuel Macron debe proponer un Gobierno con una Asamblea dividida: la izquierda tiene 180 diputados, los macronistas 159 y la extrema derecha, 143, lo que anticipa difíciles negociaciones. De momento, Jean-Luc Melenchon, lídera de la coalición de izquierdas, ha pedido un primer ministro de su partido, si bien el Nuevo Frente Popular está lejos de ser un bloque monolítico, al comprender a socialistas, comunistas y verdes, además de La Francia Insumisa, partido de Melenchon. Aunque el tablero político en Francia es aún complicado en extremo, el resultado de las legislativas abre una ventana de estabilidad. Y, como explicó el estratega jefe de Pictet esta semana, el mercado prefiere un parlamento ingobernable que a un Gobierno ultra.

“En nuestra opinión, un Parlamento sin mayoría clara es la mejor solución para la renta la renta variable europea”, resumen desde UBS, “pero la volatilidad puede ser alta. Esperamos que la prima de riesgo esté algo más elevado respecto a hace un mes, y que cualquier rebote sea limitado”. En similares términos se expresan en Julius Baer: “La ausencia de una mayoría absoluta de extrema derecha o extrema izquierda mantiene limitados los temores sobre la aplicación de cambios en la política fiscal. Sin embargo, el mercado de renta fija puede seguir preocupado ante la posibilidad de un Gobierno de izquierdas, que podría inclinarse más por el gasto y cuestionar los intentos de consolidación fiscal en su próximo proyecto de presupuesto para 2025″.

La reacción del mercado contrasta abiertamente con las fechas posteriores a la convocatoria: el bono pasó de cotizar en el 2,988% antes de las europeas al 3,349% justo antes de la primera vuelta, con la prima de riesgo respecto a Alemania en el máximo desde 2012. La Bolsa francesa, por su parte, perdió un 5% a causa del riesgo político. La llegada de la extrema derecha al poder suponía un riesgo para las finanzas públicas y también para la estabilidad de Francia y del proyecto europeo en la medida en que haría más probable una presidencia de extrema derecha. Las próximas elecciones presidenciales están convocadas para 2027.

“El Nuevo Frente Popular reclama gobernar y quiere llevar a cabo su programa, el cual implicaría mayor intervencionismo y un incremento del gasto público en un país cuyos fundamentales están tocados (déficit/deuda)” explican los analistas de Bankinter. “Macron mantiene la incertidumbre sobre qué rumbo tomará el gobierno y la posibilidad de que ceda ante el NFP conduce a una ampliación de rentabilidades de los bonos europeos y a la debilidad de las Bolsas”, añaden.

Fuente: Cinco Dìas

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